martes, 24 de noviembre de 2009

Amores Innombrables




AMOR INNOMBRABLE

“Mi amor imposible acariciará tus manos, …”


Hoy he sentido el roce de unas manos
que me hablan de amores imposibles,
de noches solitarias y terribles,
donde el frío y la ausencia son hermanos.

Hoy, de unos ojos brotan meridianos
sentimientos, que sólo son tangibles,
para aquellos espíritus sensibles
que también han sufrido amores vanos.

Como el mío, que sigue los senderos
que recorres, soñando con tu risa,
con tus manos, tus labios, tus luceros…

que percibe tu aliento como brisa
refrescante, un alivio de viajeros;
el amor impensable que te espera sin prisa.

Antonio Pinedo ©
16-03-09

domingo, 1 de noviembre de 2009

Canto a mi Amada




CANTO A MI AMADA*

La noche extiende un renegrido manto,
como impartiendo contumaz bautismo;
los luceros superan su mutismo
perlando el cielo cual la flor de acanto.

El viento emprende su ululante llanto,
dulce poema de sin par lirismo
que arrebuja al espíritu, exorcismo
pagano y del nirvana, un adelanto.

En esta noche que el amor presagia,
tus ojos lividecen las estrellas
pues en su brillo hay poderosa magia…

Eres la música que al cuerpo mueve,
eres la luz que va imprimiendo huellas,
y eternidad de mi momento breve.

Antonio Pinedo ©
27-10-09
* Este poema fue dedicado a mi adorada esposa, Ángeles Conde, por nuestro 25 aniversario.



FELIZ ANIVERSARIO

Veinticinco los años compartidos
entre lágrimas, risas y dulzuras,
al forjar con amor las ataduras
que aúnan en un son nuestros latidos.

Sus arpegios alegran los sentidos,
cual aves que remontan las alturas
y juntos disfrutamos aventuras
viviendo los parajes coloridos.

Cada día el amor es más profundo,
pues abre la ventana a los deseos
con ganas de absorber cada segundo

y suspira con suaves aleteos,
cuando sueña obtener en este mundo
veinticinco años más, para sentirse reos.

Ángeles Conde @
30-10-09

sábado, 17 de octubre de 2009

Volverás




VOLVERÁS

El tic tac del reloj me vuelve loco;
los minutos se estiran con largueza infinita,
como dedos de niebla en lontananza.
El silencio rebota en las paredes
y me asorda en calladas explosiones.
A mi vera se elevan montañas de recuerdos,
tan sólo voces muy lejanas.
Y yo pregunto ¿volverás?

En la espera anhelante, me imagino
a la araña al comienzo de su obra,
unas flores llorar en la penumbra,
gotas formando estalagmitas.
Luego me visto el traje de paciencia animal,
y me siento a aguardar la madrugada,
cuando el sol ilumina los jardines
y se adornan las cuevas con reflejos.

Porque habrás de venir ¡Seguro!
El insecto tendrá su telaraña,
olvidarán las flores su dolor,
y veremos crecer las columnas fulgentes;
tu risa llegará con muchos pájaros
que llenen mi silencio;
regresará contigo mi cordura
y jamás dejaré que vuelvas a marcharte.

Antonio Pinedo ©
24-02-09

martes, 6 de octubre de 2009

Son los Años que Golpean (2)




EL TIEMPO NOS GOLPEA (II)

Las guedejas del tiempo nos golpean
como el mar contra plácidos islotes;
el agua y los recuerdos con el choque
se rasgan y disipan entre nieblas.


Oscuras sombras que a mi cuerpo acechan,
se cubren con olor a albaricoque
y entonan cánticos, fulgente broche
que, muy a mi pesar, mi alma acepta.

Mis agudos sentidos pierden fuerza
cuando observan criaturas mitad hombre
mitad caballo, son centauros torpes,
pero atosigan con veloces flechas.


La boca exhala cantarinas letras,
que mudan luego a negros moscardones;
son del averno contumaz cohorte
que le declaran a mi paz la guerra.

Los ojos a menudo vierten perlas
producto de la fe de un viejo monje;
sin embargo, no creo en blancos dioses
ni en virtudes que son como centellas.


Y los sueños heridos se despiertan
inquietos, cual caballos dando coces;
los instintos deciden ser las torres
del baile del amor en donde juegan.

Sus claros argumentos se presentan
con naranjas brillantes, como flores
orgullosas; se olvidan que en el bosque
hace tiempo acabó la primavera.


Con dudas y temores forjo rejas
que amparan a tu casa más sus bordes;
no hay zonas restringidas, sólo goznes,
permitiendo se abran muchas puertas.

Esos besos que a labios no refrescan,
las caricias que escondo siempre en cofres,
no las entrego a nadie como un postre
pues son aperitivo de su dueña.


Las hojas de mi vida no son frescas
pues lucen amarillas, como el polen,
que viaja del arbusto o planta joven
hasta el cuenco fecundo de su hembra.

Mil dudas más me rondan la cabeza
y a mis seguridades hoy corroen;
sentimientos y versos forman cóctel,
dejándome un sabor a amargas hierbas.


Antonio Pinedo (Cole) ©

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Son los Años que Golpean



SON LOS AÑOS QUE GOLPEAN

Las guedejas del tiempo nos golpean
como el mar contra tiesos farallones,
perdiéndose en el aire, hechos jirones,
recuerdos que por viejos bailotean.


Las sombras que a mi cuerpo besuquean
se cubren con aromas muy dulzones,
y susurran sus mágicas canciones
que, a pesar del disfraz, me bombardean.

Mis claros argumentos alardean
con su regio plumaje, cual gorriones
sedentarios, sin ver a los halcones
que en los cielos tranquilos merodean.


Las letras que en mi boca canturrean
se convierten en ávidos moscones,
que volando en oscuros nubarrones
mis días soleados estropean.

Mis sueños son heridos que bracean
tratando de escapar a las pasiones;
mis instintos deciden ser peones
del juego del amor, donde flirtean.


Mis ojos a menudo lloriquean
bañando a mis fervores con unciones;
sin embargo, no creo en abluciones
ni en virtudes que mucho centellean.

Mis agudos sentidos titubean
cuando observan volar a los dragones,
su cola y sus escamas son lecciones
que a mis seguridades ningunean.


Los besos que mis labios regatean,
las caricias que guardo en los arcones,
no le otorgan a nadie concesiones,
tan sólo a las personas que moldean.

Mis dudas y temores se cartean
con fantasmas que habitan tus mansiones;
no hay zonas restringidas, no hay salones
privados, sólo almas que se ondean.

Las hojas de mi vida amarillean,
dejándonos con pocas más opciones
que entregar los cansados corazones
al fuego del amor, pues ambos lo desean.

Antonio Pinedo (Cole) ©

martes, 8 de septiembre de 2009

A un poeta



A UN POETA…

No hay poeta, ni habrá sobre la tierra,
que acaricie mejor el sentimiento;
enarbolada hoguera en ardimiento
sublime pasión de amor encierra.

Es fina la madera que utilizas
para encender el fuego apasionado
de caricias ardientes, abrasado;
resurgente fervor entre cenizas.

Son fríos los inviernos sin tus versos;
no hay rama, ni corteza que resguarde
al triste corazón abandonado.

Pues sueña con sentir tus universos;
llegando hasta el inicio donde arde
ese bello poema recitado.

Ángeles Conde ©



El candor que engalana tus poemas,
no precisa más digno comentario
que el dejar que los versos, cual rosario,
uno tras otro, rompan los esquemas.

Pues tú imprimes de magia los fonemas,
como el trino meloso del canario;
tus palabras no tienen calendario
pues resisten el tiempo como gemas.

La metáfora envuelves con fragancias
que recuerdan a flores de verano;
son jardines de mil exuberancias.

Y si sientes al mundo muy lejano,
sólo deja que el verso que tú escancias
embellezca la copa de mi mano.

Antonio Pinedo ©



¡Quién pudiera ser pluma de poeta!
El cálamo que suave se desliza
a través de su mano, y se cobija
al calor de sus dedos, cuando sueña

que existe un universo con estrellas,
y la luna entre gasas…, le cautiva.
¡Quién pudiera imprimir en la cuartilla
la sangre!, mientras danza entre sus letras.

Testigo fiel de embrujo cada noche,
del apasionamiento en la palabra,
elevando su espíritu sensible

a cubrir los anhelos, que se esconden
en el fuego de amor, tras su mirada,
y plasmarlo… en el verso más sublime.

Ángeles Conde ©

sábado, 29 de agosto de 2009

Amores Imposibles


AMORES IMPOSIBLES

Yo quisiera envolverte en la caricia
que mis ojos alumbran si te veo,
aunque sea en el reino de Morfeo,
donde soñarte es mágica delicia.

Yo quisiera aplicarte mi justicia,
que tu amor se sintiera preso, reo
del mío, y explicarte mi deseo
en la noche estrellada, más propicia.

Mas no puedo. Será por la distancia
que separa mi anhelo y tu quimera,
un jardín rebosante de fragancia;

quizás, porque tu esencia de guerrera
no permite, la audaz extravagancia,
de querer destruir esa barrera.

En cualquier caso, llámalo ceguera,
porque mi alma grita que te ama,
mientras mi boca muere, y no te llama.

Antonio Pinedo (Cole) ©
13-03-09




Es la noche testigo de quimeras,
del amor imposible que, en secreto,
se ahoga entre los gritos de sus letras,
pues anhelan quemarse al calor de tu fuego.

La agonía de no saberte cerca
para beber pasión en cada beso,
mientras saltan ardientes las pavesas.
Mas sin embargo, cierro los ojos del deseo

y me invade la húmeda tristeza,
abrazada al insomnio, cuando siento
que no puedo romper esa barrera
y decir que me muero por ti, con cada verso.

Angeles Conde (Phoeby) ©
14-03-09